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2021-07-15T00:00:00.000+08:00

¿Qué es el linfedema?

¿Qué es el linfedema?

El linfedema es un trastorno crónico y progresivo producido por una acumulación anormal del líquido linfático.  Se trata de uno de los efectos secundarios más habituales cuando, en el trascurso del tratamiento oncológico, es necesario extirpar los ganglios linfáticos axilares y/o recibir radioterapia.

Afortunadamente, es posible anticiparse a su aparición. ¿Cómo? Conociendo sus síntomas, lo que permitirá acudir de forma precoz al profesional adecuado (fisioterapeuta y/o médico especialista) y aplicando algunas pautas de prevención relacionadas con sus factores de riesgo, entre los cuales se encuentran el sobrepeso y la obesidad como los más influyentes.

El linfedema aparece cuando los vasos y colectores linfáticos de la zona intervenida quirúrgicamente dejan de reabsorber y evacuar el líquido linfático o linfa,  produciéndose entonces  una acumulación anormal de este líquido en el área operada, denominada linfedema. Cuando aparece, se trata de un trastorno crónico y progresivo. Puede aparecer en algunas mujeres operadas de cáncer de mama, sin embargo, no todas lo padecen.

Síntomas

Los primeros síntomas pueden ser la sensación de pesadez en el miembro afectado y el endurecimiento de algunas zonas. Es importante detectar estos primeros indicios a tiempo para poder controlar su evolución. Más adelante se puede apreciar además un aumento de volumen, dolor y dificultades de movilidad.

La prevención del linfedema

Conocer bien sus causas y sus síntomas es el mejor modo de prevenirlo. Algunas de las medidas que ayudan con la prevención o a evitar su empeoramiento cuando ya ha aparecido, son:

  • Practicar ejercicio físico de forma rutinaria, pero sin sobrepeso y sin utilizar en exceso los brazos. La natación, el pilates o el yoga son recomendables pero déjate asesorar por tu fisioterapeuta.
  • Evitar cualquier fuente de obstrucción de la zona. Por ejemplo, no permitir que los complementos que se lleven en la zona (seno/tórax y extremidad superior-brazo del lado operado) la aprieten “obstruyéndola”; pulseras, relojes o anillos apretados, o ropa excesivamente ajustada (contorno del sujetador demasiado apretado, manga que comprima excesivamente la zona de la axila o cualquier zona del brazo).
  • Evitar que tomen la tensión, pongan vacunas o saquen sangre en ese brazo.
  • Evitar la sobrecarga de peso en el brazo afectado y no colgar el bolso de ese hombro.
  • No exponerse directamente al sol ni a fuentes de calor como el agua muy caliente o calefactores: recordar que el calor seco y húmedo favorece la hinchazón por su efecto vasodilatador.
  • Evitar calor o frío excesivos que puedan aumentar “la circulación” en la zona o que puedan producir quemaduras.
  • Mantener la piel hidratada y nutrida con una crema corporal, utilizar jabones neutros y secar bien la zona.
  • Tener cuidado al hacerse la manicura y activar el uso de medidas de prevención y protección en tareas habituales que aparentemente no entrañan riesgo (usar dedal, guantes para fregar, la manopla de horno, el guante en la jardinería).
  • No dormir sobre ese brazo e intentar mantenerlo ligeramente elevado cuando se esté en reposo.

Cuidado con las infecciones

El sistema linfático* no solo es el encargado, junto con el sistema venoso, de drenar líquido desde los tejidos a través de todo el cuerpo, sino que permite que células del sistema inmunológico viajen hasta donde sean necesarias. En este sentido, la extirpación de ganglios linfáticos puede producir un “déficit inmunológico” de la zona de influencia de esos ganglios. Por ejemplo, en el caso de los ganglios linfáticos axilares derechos, el déficit se puede producir en la extremidad (brazo) y el pecho o tórax derechos, por lo que hay que tener especial cuidado en esas zonas para evitar posibles infecciones. Algunas recomendaciones son:

  • Cuidar y nutrir bien la piel para evitar grietas que puedan facilitar la entrada de bacterias.
  • Desinfectar cualquier herida en la zona por pequeña que sea.
  • Y si, aún así, aparecen síntomas de infección, acudir al médico con rapidez para que prescriba el tratamiento adecuado.

Los  síntomas de que puede haber infección son:

  • Enrojecimiento de la piel de la zona (brazo y/o tórax)
  • Dolor intenso en la zona
  • Aumento repentino de volumen
  • Fiebre

*Sistema linfático: se trata de una red de tejidos y órganos, formada principalmente por la linfa, un líquido que contiene glóbulos blancos que defienden al cuerpo de los gérmenes, y los vasos linfáticos, vasos que transportan la linfa por todo el cuerpo y son distintos a los vasos sanguíneos.

El linfedema es un trastorno crónico y progresivo producido por una acumulación anormal del líquido linfático.  Se trata de uno de los efectos secundarios más habituales cuando, en el trascurso del tratamiento oncológico, es necesario extirpar los ganglios linfáticos axilares y/o recibir radioterapia.

Afortunadamente, es posible anticiparse a su aparición. ¿Cómo? Conociendo sus síntomas, lo que permitirá acudir de forma precoz al profesional adecuado (fisioterapeuta y/o médico especialista) y aplicando algunas pautas de prevención relacionadas con sus factores de riesgo, entre los cuales se encuentran el sobrepeso y la obesidad como los más influyentes.

El linfedema aparece cuando los vasos y colectores linfáticos de la zona intervenida quirúrgicamente dejan de reabsorber y evacuar el líquido linfático o linfa,  produciéndose entonces  una acumulación anormal de este líquido en el área operada, denominada linfedema. Cuando aparece, se trata de un trastorno crónico y progresivo. Puede aparecer en algunas mujeres operadas de cáncer de mama, sin embargo, no todas lo padecen.

Síntomas

Los primeros síntomas pueden ser la sensación de pesadez en el miembro afectado y el endurecimiento de algunas zonas. Es importante detectar estos primeros indicios a tiempo para poder controlar su evolución. Más adelante se puede apreciar además un aumento de volumen, dolor y dificultades de movilidad.

La prevención del linfedema

Conocer bien sus causas y sus síntomas es el mejor modo de prevenirlo. Algunas de las medidas que ayudan con la prevención o a evitar su empeoramiento cuando ya ha aparecido, son:

  • Practicar ejercicio físico de forma rutinaria, pero sin sobrepeso y sin utilizar en exceso los brazos. La natación, el pilates o el yoga son recomendables pero déjate asesorar por tu fisioterapeuta.
  • Evitar cualquier fuente de obstrucción de la zona. Por ejemplo, no permitir que los complementos que se lleven en la zona (seno/tórax y extremidad superior-brazo del lado operado) la aprieten “obstruyéndola”; pulseras, relojes o anillos apretados, o ropa excesivamente ajustada (contorno del sujetador demasiado apretado, manga que comprima excesivamente la zona de la axila o cualquier zona del brazo).
  • Evitar que tomen la tensión, pongan vacunas o saquen sangre en ese brazo.
  • Evitar la sobrecarga de peso en el brazo afectado y no colgar el bolso de ese hombro.
  • No exponerse directamente al sol ni a fuentes de calor como el agua muy caliente o calefactores: recordar que el calor seco y húmedo favorece la hinchazón por su efecto vasodilatador.
  • Evitar calor o frío excesivos que puedan aumentar “la circulación” en la zona o que puedan producir quemaduras.
  • Mantener la piel hidratada y nutrida con una crema corporal, utilizar jabones neutros y secar bien la zona.
  • Tener cuidado al hacerse la manicura y activar el uso de medidas de prevención y protección en tareas habituales que aparentemente no entrañan riesgo (usar dedal, guantes para fregar, la manopla de horno, el guante en la jardinería).
  • No dormir sobre ese brazo e intentar mantenerlo ligeramente elevado cuando se esté en reposo.

Cuidado con las infecciones

El sistema linfático* no solo es el encargado, junto con el sistema venoso, de drenar líquido desde los tejidos a través de todo el cuerpo, sino que permite que células del sistema inmunológico viajen hasta donde sean necesarias. En este sentido, la extirpación de ganglios linfáticos puede producir un “déficit inmunológico” de la zona de influencia de esos ganglios. Por ejemplo, en el caso de los ganglios linfáticos axilares derechos, el déficit se puede producir en la extremidad (brazo) y el pecho o tórax derechos, por lo que hay que tener especial cuidado en esas zonas para evitar posibles infecciones. Algunas recomendaciones son:

  • Cuidar y nutrir bien la piel para evitar grietas que puedan facilitar la entrada de bacterias.
  • Desinfectar cualquier herida en la zona por pequeña que sea.
  • Y si, aún así, aparecen síntomas de infección, acudir al médico con rapidez para que prescriba el tratamiento adecuado.

Los  síntomas de que puede haber infección son:

  • Enrojecimiento de la piel de la zona (brazo y/o tórax)
  • Dolor intenso en la zona
  • Aumento repentino de volumen
  • Fiebre

*Sistema linfático: se trata de una red de tejidos y órganos, formada principalmente por la linfa, un líquido que contiene glóbulos blancos que defienden al cuerpo de los gérmenes, y los vasos linfáticos, vasos que transportan la linfa por todo el cuerpo y son distintos a los vasos sanguíneos.